Un libro cerrado es un bostezo.
Un libro abierto, en las manos del lector, es un barco, un cohete, una nave espacial, una escalera mecánica que te sube sin saber adónde puedes llegar, una patineta en el aire, un trineo montaña abajo, un avión que tú mismo piloteas, un submarino que te transporta en el tiempo y el espacio y te hace vivir historias para estimular tu imaginación, tus fantasías, tus mejores sueños...
Javier Miranda-Luque.
LA REBELIÓN DE LOS LIBROS.
miércoles 23 de abril de 2008
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